Se acepta con mucha naturalidad que el juego offline es un derecho de
los ciudadanos en casi todos los países, pero hasta ahora existen
muchas reservas éticas con respecto a las apuestas online. Todos los
días podemos ver que miles de personas apuestan en los casinos de Las
Vegas o Mónaco, donde las ganancias empresarias son enormes y los
respectivos estados pueden cobrar impuestos para destinarlos a la
asistencia social u otros gastos.
Pero cuáles son los argumentos para relegar a los casinos online a un
lugar un tanto sospechoso.
Uno de los argumentos esgrimidos hace unos años es que se pueden usar
los casinos online para lavar dinero proveniente de actividades
ilícitas. Si bien esto es una posibilidad cierta, estas maniobras
ilegales se pueden llevar a cabo con cualquier actividad online. Se
podría lavar dinero vendiendo hospedaje para sitios, viajes o libros
digitales, por lo que este pensamiento es bastante débil para tenerlo
por cierto.
La otra opinión preponderante entre los activistas que condenan las
apuestas en línea es que el solo hecho de apostar con una computadora
desde nuestro hogar, o nuestro teléfono móvil podría inducir un
comportamiento adictivo en muchas personas además de endeudar las
familias más allá de sus posibilidades. Debo decir que en muchos
aspectos tienen razón, pero las adicciones reconocen una causa mucho
más profunda que la cercanía de una computadora o una tarjeta de
crédito en la billetera. El sólo hecho de poder comprar vino online,
no ha convertido a las personas en más adictos al alcohol que antes.
Con respecto a un endeudamiento excesivo para el apostador, es un
argumento a tener en cuenta. Ningún promotor de juego online serio
desea crear problemas financieros a sus visitantes. Muy por el
contrario deseamos vender entretenimientos solamente para aquellas
personas que tienen el dinero suficiente para comprarlos sin
comprometer su futuro o el de sus familias. Por último el juego online
es una industria muy nueva y que carece de reglamentaciones adecuadas
en casi todos los países y sin duda los niños, los adictos y los
ingresos familiares deben ser resguardados con una legislación muy
contundente.